Todos sabemos que el ejercicio físico es oro para nuestra salud. Sin embargo, su práctica no está tan extendida como debería. ¿Por qué? ¿Quizás no lo tenemos al alcance? Los motivos pueden ser varios, pero lo indudable es que quienes lo practican afirman que “no lo cambian por nada en el mundo”❤️.
¿Te imaginas que el ejercicio fuese una pastilla?💊 Si fuese así, seguramente a muchos les interesaría comprarla. De hecho, si el ejercicio fuese una pastilla, sería uno de los tratamientos más recetados en oncología. Pero no lo es.
Se ha demostrado que el ejercicio físico reduce efectos secundarios derivados de los tratamientos oncológicos. Esto se traduce en una mejora en la calidad de vida de los pacientes durante y después del tratamiento. Es por eso que la Sociedad Americana de Oncología Clínica recomienda el ejercicio físico a pacientes con cáncer. Sí, como si fuese una pastilla.
Por qué el ejercicio físico ayuda a los pacientes con cáncer
Durante mucho tiempo se pensó que el ejercicio en personas con cáncer solo servía para “sentirse mejor”. Hoy sabemos que va mucho más allá. La evidencia científica muestra que la actividad física produce cambios reales en el cuerpo y en el tumor. Estos cambios ayudan a los pacientes a tolerar mejor los tratamientos y a recuperarse antes🩺.
Aunque el ejercicio no sustituye a los tratamientos antitumorales, puede modificar el entorno biológico del tumor, limitando su crecimiento y, potencialmente, haciéndolo más sensible a la quimioterapia u otros tratamientos.
Cambios dentro del cuerpo
El ejercicio reduce la inflamación crónica⬇️ y mejora la función del sistema inmunitario. Además, también regula hormonas y factores metabólicos que pueden favorecer la progresión tumoral si están descontrolados.
Cambios en los neurotransmisores del cerebro
Uno de los síntomas más frecuentes en pacientes con cáncer es la fatiga relacionada con el cáncer🛌. El ejercicio es una de las pocas intervenciones que ha demostrado reducirla de forma consistente.
Cambios en el propio tumor
En pacientes con cáncer de mama, el ejercicio se ha asociado con cambios en moléculas relacionadas con la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos) y apoptosis (muerte celular programada), dos procesos claves en el crecimiento tumoral.
Preparar el cuerpo para el tratamiento y la cirugía
En pacientes con cáncer de pulmón operable, programas de ejercicio realizados antes de la cirugía han demostrado mejorar la capacidad cardiorrespiratoria. Esta es indispensable para tolerar mejor la cirugía, reducir complicaciones, y acelerar la recuperación. Este concepto, conocido como prehabilitación, está ganando cada vez más peso en oncología.
Más allá del bienestar: impacto en la supervivencia
El ensayo CHALLENGE, realizado en pacientes con cáncer de colon tras quimioterapia adyuvante, mostró que un programa estructurado de ejercicio se asociaba con menor porcentaje de recaídas y mayor tasa de supervivencia a largo plazo✅, en este grupo concreto de pacientes.
Este tipo de resultados refuerza la idea de que el ejercicio no es solo un apoyo emocional o funcional, sino una intervención complementaria con impacto clínico real.
➡️En estos artículos te contamos más detalles sobre el cáncer: “Por qué el cáncer mata” y “La vacuna del COVID-19 mejora la supervivencia en cáncer”.
Numerosos estudios han aportado datos hasta el día de hoy que respaldan positivamente la realización de actividad física como parte del tratamiento oncológico. Aún así, todavía faltan más resultados para poder diseñar programas de actividad basados en la evidencia y adaptados a las necesidades de cada paciente👀.
En el ensayo CHALLENGE, por ejemplo, se realizaron sesiones supervisadas y de acompañamiento conductual. Esto permitió personalizar la experiencia, favorecer la adherencia y mantener el comportamiento activo a lo largo de la intervención de 3 años.
Como es lógico, los programas de ejercicio deben estar guiados por profesionales expertos en ciencias del deporte, oncología y ciencias del comportamiento. Es esencial que los profesionales entiendan las barreras físicas y fisiológicas impuestas por el cáncer y su tratamiento.
Ejercicio físico como tratamiento oncológico en España
Situación actual
A pesar de la evidencia científica, son pocos los pacientes oncológicos en nuestro país que participan en programas de ejercicio adaptado. En España, el ejercicio físico como parte del cuidado oncológico está empezando a despegar🚀. Todavía no es una acción generalizada dentro del sistema sanitario. El acceso a estos programas depende mucho de la región, del hospital y de iniciativas asociativas o privadas.
Algunos ejemplos son:
- Programas comunitarios y talleres de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
- En Salamanca, un programa pionero de ejercicio terapéutico ha beneficiado a más de 130 pacientes y se ha consolidado como modelo de atención complementaria.
- La Universidad Rey Juan Carlos y el Hospital Clínico San Carlos han lanzado un programa integrado de ejercicio físico para pacientes con cáncer, especialmente de mama. El acceso es gratuito y personalizado dentro de la atención clínica habitual.
- En el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, ensayos como el PROFIT study están evaluando programas de ejercicio personalizado para pacientes oncológicos de edad avanzada con el objetivo de mejorar su calidad de vida.
- La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha promovido el movimiento social “Ejercicio contra el cáncer” para concienciar tanto a profesionales sanitarios como a pacientes sobre la importancia de mantener actividad física antes, durante y después del tratamiento. Además, la SEOM ha elaborado mapas de derivación para localizar espacios donde se ofrece ejercicio supervisado a pacientes con cáncer en España.
Puntos de mejora
Para que el ejercicio oncológico pase de iniciativas aisladas a una parte estructurada de la atención oncológica en España, se pueden considerar varias líneas de actuación:
- 🏥Integración en la práctica clínica habitual dentro de los servicios de oncología y rehabilitación hospitalaria. Una opción sería la implementación de rutas de derivación desde oncología médica hacia profesionales del ejercicio especializados.
- 🎓Formación de fisioterapeutas, educadores físicos y otros profesionales sanitarios en ejercicio oncológico que les permita trabajar con seguridad con pacientes oncológicos.
- ⚒️Invertir en infraestructuras dotando a hospitales y centros de materiales, espacios y profesionales para ofrecer ejercicio adaptado.
- 📑Impulsar protocolos y guías clínicas nacionales que consideren el ejercicio como parte de la atención integral al cáncer. Esto permitiría estructurar programas a largo plazo e incluirlos en la sanidad pública.
- 🗣️Y, sobre todo, comunicar. Difundir entre los profesionales sanitarios, pacientes y familias los beneficios del ejercicio como complemento terapéutico, y las guías de cómo acceder a los programas disponibles.
En definitiva, el ejercicio no sustituye a los tratamientos oncológicos, pero cada vez hay más evidencia de que integrarlo de forma estructurada puede marcar una diferencia real💡. Todavía faltan recursos para que se convierta en una herramienta accesible para todos los pacientes oncológicos. Pero cada paso cuenta y nos acerca a mejorar su calidad de vida, y la de su entorno😊.